Durante mucho
tiempo, las organizaciones han buscado la productividad a través de la
eficiencia y el control. Pero hoy, las empresas más innovadoras están comprendiendo
algo esencial: el bienestar es rentable. No solo mejora la vida de las
personas, sino que fortalece la cultura, la resiliencia y la sostenibilidad.
Esta idea,
desarrollada en Factor Wellbeing - FW por Rosalinda Ballesteros et al. (2023),
propone una nueva mirada: construir entornos laborales donde las personas
puedan expandirse y florecer. Dicho modelo integra psicología positiva, salud
ocupacional y liderazgo humano. Su modelo BEAT —bienestar organizacional,
liderazgo positivo, ambientes positivos y trabajo significativo— ofrece una
manera práctica de medir y cultivar una cultura saludable.
No se trata de
ofrecer beneficios aislados, sino de diseñar una estrategia integral basada en valores,
propósito y confianza. El bienestar organizacional, en este sentido, deja
de ser un “extra”, una moda, para convertirse en una ventaja sostenible.
Algo que me
encantó del libro fue la idea del líder como “energizador”, es decir, el líder
no solo es quien dirige sino aquel que irradia entusiasmo y hace que los demás
den lo mejor de sí. Un líder “energizador” identifica a las personas dentro del
equipo que contagian optimismo, que ven oportunidades donde otros ven
obstáculos, que proponen, resuelven y generan confianza. Son esas personas que,
sin hacer ruido, levantan el ánimo del grupo y transforman el ambiente de
trabajo. Incluso se debe identificar a los “energizadores” en diferentes
niveles de la organización para aprovechar esas “redes de energía”.
En esta línea, los
ambientes positivos fomentan conexiones de alta calidad entre los miembros de
la organización basadas en relaciones saludables, respetuosas y empáticas. En
estos ambientes, las personas se sienten valoradas, confiadas, seguras y
apoyadas en lo laboral y emocional. Algunas estrategias productivas incluyen no
minimizar problemas, ofrecer consejos solo si se piden, expresar desacuerdo
sobre temas y no personas, escuchar activamente, evitar distracciones y usar
lenguaje corporal receptivo.
Ahora
bien, ¿por qué este tema resulta tan urgente en el mundo actual?
Porque estamos
transitando hacia la Industria 5.0, una etapa donde la tecnología vuelve a
girar y se centra en el ser humano. La automatización y la inteligencia
artificial ya no buscan reemplazar, sino complementar nuestras capacidades. El
desafío aquí consistirá en crear una simbiosis entre la tecnología y lo humano.
En este
escenario, la Generación Z irrumpe con fuerza y con una nueva escala de
valores. No busca solo estabilidad, sino sentido. ¿Qué me aporta este trabajo?
¿Contribuye al bien común? ¿Se preocupa la organización por mi desarrollo
integral? Estas son sus preguntas cotidianas. Y las empresas que no sepan
responderlas con coherencia quedarán fuera del mapa del talento joven.
Factor Wellbeing
ofrece justamente una respuesta: el trabajo significativo. Cuando una
persona siente que su labor tiene propósito, mejora su desempeño y su
compromiso. Entonces, el bienestar se construye a través del sentido. El
liderazgo también cambia de rostro. Los líderes positivos no controlan:
inspiran. Fomentan la confianza, el reconocimiento y la gratitud. Hablan con
lenguaje afirmativo y crean espacios donde los equipos se atreven a innovar sin
miedo. ¿Cuántas veces medimos el éxito de un líder por su capacidad de escuchar
o por el bienestar que genera a su alrededor?
Este tipo de
liderazgo es clave para sostener los ambientes positivos que describe el modelo
FW: lugares donde las relaciones fluyan sin temor, donde se agradezca, se
coopere y se celebra el logro compartido. En esas culturas, el bienestar no
se gestiona: se construye.
Desde mi
experiencia, estoy convencida de que el bienestar organizacional es hoy el eje
central del cambio empresarial, más que el tecnológico. No basta con hablar de
innovación si no cultivamos humanidad. No hay sostenibilidad posible sin
propósito ni salud emocional.
Quizás lograr un
trabajo verdaderamente atractivo para la nueva fuerza laboral empiece cuando
comprendamos que el bienestar no es un ideal ni un sueño aspiracional, sino una
forma concreta de gestionar con humanidad y coherencia. Integrar
productividad, propósito y respeto por la persona ya no es opcional: es una
práctica responsable y urgente.
Lima, 27 de octubre de 2025
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